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REGATA DEL MAR-PLATO, 16/2/14




Si la semana pasada tuvimos una regata rápida, hoy tocaba todo lo contrario. Cosas de Eolo y Neptuno. Todas las fuentes de meteo consultadas daban 9 nudos de NE sin demasiados cambios. Si he de ser sincero, últimamente me miro la meteo lo justo, pero ayer me dió por mirármela bien y la cosa parecía segura. Ya ves.

Joan Carles y José decidieron venir a la cita. Se les sumó Paolo, que tenía mucho mono de mar. Y en el último momento, Josep María subió a bordo. Eramos 5, buen número. A eso había que sumar a la fauna crustacil que vuelve a poblar el biótopo de la obra viva del Genius, pero esa pesa poco aunque arañe mucho el agua.

El mar estaba plano como un plato y el cielo gris. En el canal de salida del puerto encontramos 8,5 esperanzadores nudos. Deshicimos los rizos de la semana pasada y nos dirigimos a mar, izando todo el trapo en la zona de regatas y alcanzando 4,5 nudos de velocidad con 8-9 de aparente. Suficiente.

La regata consistiría en dos triángulos de 1 milla para los grupos 1 y 2 y un sólo triángulo para el 3, con barlovento a 200º. ¿Pero no debía ser NE?

Hicimos unas malas maniobras cerca de la zona de salida, quedándonos en posición de estorbar a toda la flota de los grupos 1 y 2, así que nos alejamos como pudimos, perdiendo un tiempo precioso. Dirigiéndonos por fin a la salida, nos cruzamos con el amigo Mauricio, a bordo del Saga. Vimos al Fani delante. Dieron la señal de salida y, amurados a estribor, nos lanzamos a cruzar la línea. El Samantha, desde el interior de la línea, tuvo que modificar su trazado para no encontrarse con nosotros.

Ibamos lentos, a no más de 3,5 nudos, así que decidimos hacer un bordo y lanzarnos en pos del Fani, que había hecho lo mismo. Ahora el Samantha nos perseguía recortando distancias, así que Paolo se puso a trimar el génova hasta dejarlo perfecto, mientras el resto tratábamos de dejar la mayor con el twist adecuado. Todos tratamos de provocar la escora del barco para correr más y, aunque la velocidad no superaba los 4 nudos, conseguimos ir dejando atrás al Samantha. Ceñíamos mejor que otros barcos y el Fanni, aunque iba más rápido, perdía barlovento. Las velas del Genius son ahora muy bolsonas, pero parece que lo que es un hándicap con viento fuerte, se transforma en virtud con viento débil.

Nos acercábamos a la piscifactoría del Masnou. El Fani hizo un bordo para ir a boya. Nosotros apuramos hasta casi llegar a la marcación N de la pisci,...pero al hacer el bordo el viento empezó a cambiar. No importaba cómo trimásemos la mayor, a duras penas alcanzábamos los 3 nudos. El Samantha, a sotavento, había hecho su bordo y parecía ir mejor que nosotros. El Fanni se alejaba. Nuestro aparente bajaba de 8 a 6 nudos, o menos. Estábamos a medio camino de la boya, con el viento que entraba a 60º de la proa por estribor ¿Qué hacer?

Juzgué que con mayor superficie bélica podría negociar mejor el viento, que arrojaba lecturas de aparente cercanas a los 4 nudos. A 60 º, yo me atrevo, así que... ¡Venga! ¡A izar el spi! Joan Carles y José se fueron a proa mientras en popa Josep María y Paolo trabajaban con las escotas.

Sí, si, lo sé, es un simétrico, pero bien puesto y a 60 º vale como génova grandote, os lo aseguro.

Mientras lo izábamos, el viento bajó a 3 de aparente. Y roló un poco, colocándose a 30 º. Así es más difícil. Buscamos el ángulo y el trimado más adecuado, pero el Genius se paraba y marcaba 0,0 nudos de velocidad sobre el fondo. Mientras tanto, muchos veleros se iban arremolinando sobre la primera boya, con mayor o peor fortuna para hacer un bordo.

El viento roló y se quedó justo en la línea de crujía. ¡Imposible hacer nada con ese pedazo de espi! El Samantha y el Fani llegaron a boya e hicieron su bordo, mientras otro velero (¿el Snoopy?) fallaba y se quedaba colgado sin viento. La organización recortó el recorrido...a un sólo triángulo. Y nosotros ahí estábamos, flotando.

Acepté la situación y, resignados, sacamos unas cervezas y unos triangulitos Tex-Mex que nos endulzaron la existencia mientras surcábamos los mares a 0,3 nudos de velocidad. No se podía hacer más y era cuestión de tomárselo con filosofía.

Y entonces el "viento" empezó a rolar y rolar. De entrada lo seguimos y nos vimos persiguiendo a la flota hacia la segunda boya,...pero sin haber hecho la primera. No hijo,no. Había que deshacerse del spi y ceñir hacia la primera boya. El role había sido de 200º a 90º,...sólo un poquito.

Amurados a babor, fuimos a por la boya y la sobrepasamos ciñendo como locos. Bueno, quizá no tanto, íbamos a 4,3 nudos. Atrás quedaba un velero no identificado (¿Snoopy?), el Saga y el Dreamer 69. Por lo menos, no eramos los últimos.

Hicimos un bordo y nos dirigimos directos a la segunda boya, ciñendo. Estábamos penosamente retrasados. Distinguimos como el Fanni izaba el spi tras pasar la segunda boya. Adiós, adiós... el Samantha también había sobrepasado la segunda.

Si queríamos hacer un tiempo mínimamente digno, debíamos izar espi tras la segunda boya. Joan Carles y José repasaron la maniobra y al llegar a boya hicimos un bordo y, con Paolo al timón,...voilá! Espi para arriba!

Todo fue bien, sin problemas. Tranquilamente llegamos a la línea de llegada. Entramos tras el Samantha, tarde, tarde, tarde,...pero no siempre se pueden hacer bien las cosas. Lo probaremos en la próxima regata, jeje.

Aunque hemos llegado mal, tengo la sensación de que hemos hecho todo lo posible. Ha sido un buen día.


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