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Regata loca-loca-loca, 9-2-14



Este 2014 ha empezado un poco raro. Todas las regatas de enero fueron anuladas por falta o exceso de viento. Las tripus tienen mono y están dispuestas a salir casi haga el tiempo que haga.

La semana pasada tuvimos picos de 24 nudos de aparente, pero se salió. Formando tripu con Joan Carles, José y Josep María, el Genius consiguió alcanzar una segunda posición en Premià y tercero con Premiá y Masnou. Cosas del rating y de las descalificaciones, porque al parecer el Mamoku salió un minuto antes de la salida del grupo 3 y lo avisaron a la llegada, sin dar opción a ninguna autopenalización. ¡Hombre! El Comité también podría haber avisado antes, ¿no? El Camelot llegó antes que nosotros pero por rating quedó detrás. Los habitantes del Genius disfrutamos del sol, del resultado y de esa punta de 7,3 nudos que alcanzamos.

Hoy no iba a ser menos. Había mucho mar de fondo y 15 nudos de viento en el canal del puerto. Montse, Ruth, José y Josep María salieron conmigo en el Genius. Al igual que el domingo anterior, pusimos un rizo en la mayor. Ya la zona de regatas, izamos todo el trapo del génova. El recorrido era un triángulo de 1 milla de distancia entre boyas, con ceñida final y salida a rumbo 300º. Iba a ser una regata muy rápida y con mucho trabajo.

A un minuto de la salida y amurados a estribor, el Genius se puso a ceñir como un cosaco alcanzando al Fanni en su salida y tratando de superarlo por sotavento. No pudo ser, porque una racha nos dejó super escorados, metiendo la cubierta bajo el agua. Mientras el Fanni nos fotografiaba (¡quiero una fotoooooo!...a ver si se ve la hélice), caímos a sotavento tratando de regular las velas para volver a la carga. El Fanni se nos escaparía en la salida.

No nos quedó más remedio que hacer un bordo para poder salir y, muy a sotavento del Fanni, nos dirigimos a tierra. Empezamos a ganar velocidad, con Josep María atento al carro de la mayor. Alcanzamos 6,2 nudos,...no estaba mal.

Divisando la boya nos vimos obligados a hacer un nuevo bordo, amurándonos a estribor. El Fanni llegó antes pero la tocó y tuvo que autopenalizarse, lo que aprovechamos nosotros para llegar antes y dirigirnos hacia la siguiente boya. Con casi un través, alcanzamos 7,2 nudos y subiendo. Las rachas seguían alcanzando los 22 nudos. Íbamos realmente rápidos y parecía que podríamos alcanzar al siguiente grupo de veleros. Pero no lo conseguimos.

Llegamos a la siguiente boya y nos pusimos de aleta, con Ruth al timón y José y Josep María luchando con las escotas para trimar convenientemente. Sacamos nada menos que 8,3 nudos de punta máxima, no bajando de 7,5 hasta la siguiente boya. El Fanni y otro velero nos perseguían bastante cerca.

En una exhalación alcanzamos la siguiente boya. Ahora tocaba lo más difícil: cambiar toda la maniobra de empopada a ceñida, con la castaña que pegaba. Ruth pasó la boya y yo tomé el timón, mientras Montse, José y Josep María trimaban. Durante unos instantes reinó un cierto desconcierto durante el que el Genius se quedó clavado. Después, lentamente, recobramos serenidad y velocidad, no evitando ser majestuosamente superados por el Mentha (grupo 1-2) y el Dennis, que amablemente hizo un bordo a boya sin desventarnos. Ibamos lentos: por momentos el viento aflojaba y nosotros llevábamos un rizo, pero todos estábamos cansados de trimar y hacer fuerza manteniendo el equilibrio en la escora; no era plan de poner más trapo.

Para entrar teníamos que hacer un nuevo bordo. Nos pasó otro velero y el Fanni a punto estuvo de hacerlo también, pero llegamos antes.

¡Vaya pasada! Hicimos todo el recorrido en poco más de una hora. Tras pasar la meta y apartarnos de la zona de llegada, nos dirigimos a puerto haciendo un pequeño pica-pica con las galletas de Montse y alguna cosilla de beber que teníamos en el Genius.

Ni idea de cómo hemos quedado, pero con acabar sin romper nada ni nadie ya está bien.

El próximo finde, ¡más!

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